sábado, diciembre 16, 2017

K42 Anaga marathon 2017

Por qué se llama 42  cuando fueron 44,700. Cosas de los organizadores, los últimos 2 kilómetros no me hubiera importado quitarlos.
Tras unas cuantas carreras menores, muy pocas, desde la ultima que relate, está me apeteció dejarla registrada, por un montón de motivos. Entre ellos, la primera carrera larga desde 2012, sin lesiones, ni dolores, y la mejor, con la logística de mis dos chicas, esta última impagable.
Todo empezó allá por junio, creo, según se abrieron las inscripciones para la carrera, siempre la había tenido en la mente, una carrera larga, sin ser ultra y con una dureza bastante aparente. Pues una vez conseguí el apoyo de la familia, Silvia en concreto, sin cuya colaboración hubiera sido imposible realizar la preparación, que sin ser la mejor que se podía planear, era la justa para poder terminar y ser una persona y no un robot, al día siguiente.
Pues después de cumplir con 10 semanas de entrenos, que cumplí, casi a raja tabla, me planté en la recogida de dorsales, la suerte estaba echada y el número era el 641, así que a defenderlo. Al día siguiente a correr.
Todo preparado, desayuno contundente, como contundente iba a ser la prueba. Pero se introduce un cambio, en los preparativos, Lucia también viene y tiene más preparativos que yo, pero conseguimos empaquetarla pronto y a por la salida.
Día fresco, pero sin una nube en el cielo, lo que hacía presagiar un jornada de mucho sudar y beber agua. Casi 700 historias en la salida de la prueba, emoción a flor de piel y 44 km a recorrer. Despedida  más que emotiva de mis chicas, y la peque que se acerca a la valla y me da un último beso, nudo en la garganta, ya sólo esto ha valido la pena el esfuerzo realizado para estar aquí.
Pistoletazo creo, y al lío. Que complicado es saber cómo salir en una carrera,  y más en una tan larga y que yo me temía iba a ser dura. Pues,  a controlar las ganas de adelantar a todo el mundo a caminar en las partes que era necesario o marcaba la manada. El primer tramo de esta carrera con salida en la plaza de Cristo, discurre por calles que paralelas a la Vía de Ronda nos sitúan, una vez cruzada está bajo el túnel, en la primera rampa de acceso al barrio del Bronco, y desde ahí a crestear por la carretera que recorre todo esta montaña, que mezcla una primera parte asfaltada con un último tramo de tierra, entre subidas y bajadas, hasta llegar a un fuerte descenso que nos pone de nuevo en el asfalto, ya en El Barrio de Jardina. Desde aquí un recorrido llano por las calles de las Mercedes que nos conduce a una nueva rampa de asfalto, por la que ganaremos ya el ansiado monte de Anaga 
, donde empieza la verdadera carrera de montaña. Serpenteando por dentro del monte siempre picando hacia arriba alcanzamos el primer punto de cronometrare y avituallamiento, situado en el mirador de Zapata, hasta aquí sensaciones bastantes buenas, las piernas responden y el cuerpo parace estar en sintonía, me van gustando, no paro, tengo agua de sobra todavía y llevo mis barritas caseras. 
Desde aquí continúa un trazado entre senderos y pistas forestales, hasta alcanzar la entrada de Solís donde se ubica un nuevo avituallamiento, pasó de largo, pero me llevo algo inesperado, mi amigo Fran Roca, me identifica y con un "teguestero" yo teguestero, válgame. Se pone a mi lado y desde ahí charleta y a empezar a bajar en dirección a Tegueste. Esta parte, que es nueva por problemas de obras en la pista del Dornajo, es más favorable por el hecho de que se hace siempre bajando y eso ayuda a ganar tiempo y no machacar tanto las piernas. Se pasa la degollada y a por la Goleta, continuando por un sendero de bajada suave que deja correr sin necesidad de apurar mucho el físico. Este recorrido nos lleva al fondo del barranco de la Goleta, primera de las dos partes duras de la carrera. Se tata de una subida de 2km en la que se salvan unos 300 m de desnivel, que apretando los dientes y también un poco el culo se pasa sin mucho quebranto físico, que nos permite una vez coronada la subida trotar en la parte llana hasta llegar al avituallamiento. 
En este avituallamiento, sí renuevo líquidos y paro un poco más que en los dos anteriores, no me he parado mucho a hablar de los avi, pero la verdad, llevando  mi agua y mis super barritas, lo poco que cojo son trozos de plátanos. Bueno pués lo dicho beber agua y recargar y para abajo, que lo que toca es sendero de bajada con partes planas y partes de auténtica "me suelto la melena", pero hay que conservar piernas para  lo que viene. Pues en ritmo de trote hasta homician, conservando si es que se puede conservar piernas. En esta bajada si tienes piernas puedes ganar mucho tiempo, pero para los del motón como uno,  es terreno de recuperación,  con más entreno me hubiera puesto las botas . En la parte final de este tramo, tenemos mucho asfalto con un repecho incomprensible que se pega a los gemelos como el peor de los pegamentos chinos que puedas pagar, lo bueno es que llegue acompañado de  un montón de gente que pensé que me había pasado, que poco hace falta para subir la moral, y encima en la parte de  baja hasta el avituallamiento me encuentro a mi pequeña familia, con Lucía a la cabeza diciendo, " ya llegaste papi", mis ganas km  27, media carrera  por correr, pero esa cara risueña me anima a seguir la marcha. 
Avituallamiento de km28, punta del Hidalgo,  lo más destacado, ¡agua del grifo!, que mal rollo, el resto dentro del orden, plátano, frutos secos y barritas creo, dos trozos de platano y a seguir con mis barritas de autococinacion. 
Este tramo, y lo sabía desde que empecé a entrenar, sería y fue, no sólo el muro psicológico tan famoso de las maratones, también lo es desde el punto de vista real 1100m de desnivel en 9km, me cayeron los minutos a paladas, pase a gente que iba mucho peor, vomitando, mareada, sentada con la mirada pérdida, todo un panorama. Y algunos me pasaron como escopetas, estos los menos. Yo, ha lo que tocaba apretar dientes y buscar un ritmo que me llevara hasta Chinamada al menos, y ya después se vería. Encontré una buena rueda, otro corredor, con él que, ahora no recuerdo donde me separé de él, sería un espejismo. Pues eso pasito a pasito me planté en Chinamada, otra vez emoción a flor de piel, al ver a mis chicas al pie de la vereda, y otra vez "Papi, ya legaste", y yo al borde de la extenuación. Pues no, no había llegado, estaban muy machacado, y con unas ganas terribles de retirarme, aquí aprecio Sil y me animó a continuar, tengo que decir que sin ese apoyo lo mismo, hago con una gran parte de los corredores que allí estaban desperdigados por el suelo, apoyados en los muros, sentado en las jardineras, todo un hospital de campaña parecía aquello. Hemos venido a por una llegada en el Cristo y eso es lo que vamos a intentar. Un litro de agua, para dentro un beso a mis dos titanes y a intentar llegar a Cruz del Carmen. 
Este tramo que ahora afrontaba es más asequible, con unos 2km de falso llano, siempre picando hacia arriba, pero que te permite correr y recuperar algo de tiempo, que más da, estoy fundido. Pero así y todo después del repecho de inicio, me siento con ganas de trotar un poco y a ello me pongo. Y entonces, pun!!!, toque de atención de los cuadriceps, empieza la fiesta, vuelvo a caminar, este terrreno lo conozco bastante bien así que, sigo caminando hasta llegar a la zona que tiene unos toboganes de bajada, muy propicios para correr, al llegar a ellos, calambre en toda regla y a parar. Esto ya lo he pasado y ahora se trata de estirar un poco, hidratarse y darle su tiempo al músculo para que se relaje. Se ve que espacie mucho la toma de sales, porque hasta ahora, no había sentido ni un solo pinchazo. Pasado este pequeño contratiempo, en el que me pasaron unos cuantos, bastantes corredores jajaja, ya pude volver a trotar un poco. Pasando el cruce de bajada a las carboneras, donde se apostaban los chicos de Kuro, que me dieron todos sus ánimos, que bien sienta, vi luz al final del túnel y me dije, "lo mismo ya está hecho". Y me vine arriba, auto inyección de moral, a buen paso hasta Cuz del Carmen, pasando por casas Del Río, cruzando las hiedras, afrontando la última rampa hasta la trasera del bar de Cruz del Carmen, con el espíritu de saber que lo duro estaba ya facturado jejej. Mogollon de gente en la salida de la vereda, que desembocaba en el aparcamiento del bar, y quien estaban mis grandes groupies. Y a mis brazos que se vino, que bueno. Incombustibles madre e hija, me acompañaron hasta la alfombra de control de paso, donde para mi sorpresa me encontré de nuevo, con mi amigo Fran Roca, " muchacho, te hacía en la laguna, ya", a lo,que me contesta, " este tramo me fundió" como a todos, jaja. Dos trozos de plátano agua y dos besos y para abajo que nos vamos. Cami-corriendo, de charleta con Fran hasta la meta se hizo más ameno. 6km que tiene este tramo, con una bajada de asfalto totalmente inhumana, que te dejaba a los pies de otro inhumano tramo de subida, que cosas la de los organizadores, 250m de desnivel después de llevar 40km, son toda una bendición para las piernas, se hizo duro, y desde la cima toca, solo bajar, aquí solo nos adelantó gente, estaba fundido y Fran más o menos como yo, pero tenía más ánimo, y me ayudó a entrar corriendo al menos.
La entrada, 50m de gloria todo el mundo animando, gente conocida y no conocida, y mis chicas casi al principio. Y lo que va siendo una tradición, Lucía a mi lado y a por la meta que nos vamos corriendo juntos, y Fran con la suya, toda una estampa de familia, jajaja.
Pasó de arco de meta y me tengo que tumbar, como si fuera una necesidad fisiológica, molido como un zurrón, dura muy dura...pero disfrutada al máximo.